27 agosto 2013

Tirar la casa por la ventana


Bajo el nombre de Real Lotería Nacional de España  se celebró por vez primera el 4 de marzo de 1812 sólo en Cádiz y San Fernando. Luego, se extendió a todo el sur de España y al fin, el 28 de febrero de 1814, Madrid acoge el sorteo que es válido en todo el territorio nacional, ya libre de los franceses y con Fernando VII en el trono.


En aquél Madrid castigado infinitamente por la Guerra, tocó la lotería. Y la modesta familia que se vio sorprendida por tal golpe de suerte, no tuvo otra feliz idea que desprenderse de todo el modesto, paupérrimo y penoso patrimonio doméstico, un sencillo y desportillado ajuar de casa, tirando viejas cacerolas y muebles  casi inútiles por la ventana. De alguna manera, la práctica tuvo que ser común en todos aquellos que se vieron agraciados con el premio de aquella lotería de hace un siglo, de forma que se adoptó la frase como una recriminación a quienes, de repente, gastan de manera irracional o dan muestras de un estipendio sin precedentes.